viernes, 31 de agosto de 2018

El peso y su valor adquisitivo



Existen factores externos a México que han estado provocando la caída del valor del peso frente a otras divisas, el peso perfila una baja mensual de alrededor de 2.8%, en gran medida por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, así como la decisión de Canadá en torno al acuerdo de renegociación del TLCAN.

El valor del peso se ha movido principalmente por esos factores, mucho se ha difundido en redes sociales sobre el inminente uso de un nuevo billete de quinientos pesos con la insignia de Benito Juárez, y la desaparición paulatina del billete de veinte pesos, decenas de memes han surgido en las redes, pero la realidad económica es que detrás de todo ello está la pérdida de poder adquisitivo del peso aún a pesar de las maniobras de maquillaje gubernamental.

La inflación pronosticada para cierre del año 2018 ha tenido un crecimiento de 2.30% para cerrar en 4.0% de acuerdo al Banco de México (Banxico). Las tasas de inflación respecto al Índice de Precios al Consumo (IPC) han tenido fluctuaciones de 0.53% en Enero, 0.34% en abril y 0.54% en agosto, reflejado en una depreciación del peso de 5.65 centavos.

Se ha anunciado en medios internacionales que el país vecino extranjero sigue propiciando la idea de que se incrementen los aranceles a los productos de importación china hasta por 200,000 millones de dólares, lo cual según Bloomberg escalaría la tensión entre esas potencias comerciales con repercusión directa en la moneda.

Lo que resta del año 2018, el peso mexicano seguirá fluctuando su valor frente a otras divisas, tampoco se trata de un panorama de devaluación sino de adaptación al tipo de cambio en cuanto al uso de los billetes que circulan en el mercado, es notorio que con el tiempo y la inflación, se van necesitando cantidades más grandes, y la cantidad de 20 pesos y para lo que se usa actualmente, obedece más a que sea una moneda que un billete, pero no es algo malo, sino lo normal de cualquier economía en ajustes presupuestarios, tampoco es que México tenga una inflación aceleradísima como Venezuela, que tiene una hiperinflación. Emergentemente son medidas económicas por las variaciones en los precios de los energéticos como el gas, la gasolina y el diésel. Antiguamente había en circulación monedas de un centavo y al final la autoridad las acabó retirando porque ya no se utilizaban, el cambio de monedas y billetes no se produce de manera tan seguida porque no tenemos inflaciones tan altas, entre los nuevos cambios para el próximo año el Banco Central contempla la posibilidad de emitir billetes de dos mil pesos.

La moneda mexicana fue de las menos afectadas en comparativa con otras, como es el caso del real brasileño o la moneda argentina, frente a las alzas en las tasas de intereses como sustento de la fuerza que ha retomado el dólar.

Ante todo ello, el nuevo Gobierno enfrentará dos grandes factores heredados, deuda y déficit, entre 2013 y 2017, el PIB se incrementó, en promedio, un 2.5%, ligeramente por encima de la tasa observada desde que inició el siglo (2.2%). Por tanto, el gran desafío del nuevo presidente será intentar traer el anhelado crecimiento a la economía mexicana sin generar desequilibrios que, con el tiempo, pongan en peligro la sostenibilidad del proceso de desarrollo. Por el lado de la política fiscal, los estímulos presupuestarios que se aplicaron en los primeros años del sexenio de Enrique Peña Nieto, junto con el derrumbe de los precios del petróleo durante la segunda mitad de 2014, derivaron en deuda pública, la cual pasó de representar un 33.8% del PIB en el año 2012, a un 48.2% en 2016.
El gasto público sigue siendo excesivo e ineficiente y se ha privilegiado el gasto corriente frente al gasto en inversión. Un panorama difícil para el nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien tendrá que instrumentar una gran mejora en la gestión de las cuentas públicas, liberar recursos a través del combate a la corrupción y mayor austeridad en el gasto corriente superfluo, para orientar el gasto público al gasto productivo de inversión de capital, y generar desarrollo para el país.

viernes, 27 de julio de 2018

México y la Transición hacia la Cuarta República



La llamada “Cuarta Transformación” de la vida pública del país puede estar en marcha, ante el triunfo de Andrés Manuel López Obrador quien fuera el precursor de dicho movimiento en aras de construir un mejor entorno social. México, país lleno de recursos naturales, ha vivido tres grandes momentos históricos, su Independencia, una Revolución, las Leyes de Reforma, y ahora camina a lo que el Lópezobradorismo titula “La Cuarta Transformación”.

Muchas especulaciones económicas giraban en torno al triunfo de la Izquierda en México, se han ido dirimiendo conforme avanza el proceso de transición, México ha anunciado que no sólo formará parte de la Renegociación del TLCAN sino que consolidará esfuerzos conjuntos en el MERCOSUR con Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil, así como con la Alianza del pacífico con Chile, Colombia y Perú para refrendar el Libre Comercio con inclusión social para facilitar el comercio de bienes y servicios que fomente la economía internacional, y ahí México pretende jugar un papel protagónico. No es cosa menor, puesto que dichas naciones concentran el 79% de la población de América Latina, así como el 85% del Producto Interno Bruto (PIB), consolidando con dichas alianzas comerciales el incremento en la Inversión Extranjera Directa.

Sin embargo, por ahora veo propicio seguir en el esfuerzo de vincular a la gente a través de los Movimientos Sociales, pero también a través de un Movimiento que vaya más allá de los partidos políticos, que cohesione a la gente en causas comunes, sin que haya posiciones de exclusión, por el contrario, tender puentes, tejer redes de entendimiento, para lograr ese cambio tan anhelado que muchos quisiéramos para nuestro México y seguir en la ruta de la disminución de recursos financieros a los partidos, a fin de generar eficiencia en los procesos democráticos.

Estoy convencido que se debe seguir el rumbo de un Movimiento de Unidad Popular, que esté al margen de los partidos, donde el elemento principal sea el ciudadano, con sus causas comunes, con el poder emanado del pueblo, con una organización enfocada en la transformación del entorno social, de cada región, de cada barrio, de cada pueblo, de cada colonia. Todo ello enfocado al aprovechamiento de los Programas Sociales que se regionalizarán en el país con la desaparición de las Delegaciones Federales en las Entidades, y procurando abatir la tan lastimosa corrupción que ha hundido a México en una imperiosa desigualdad social.

Es cierto, que hoy en día, las redes sociales han fortalecido la difusión de información que nos reflejan un panorama de lo real, de lo verídico, de lo que realmente acontece, sin deformaciones ni manipulaciones mediáticas; sin embargo, se debe seguir impulsando la “conscientización social”, que permita el despertar social, con la confianza de caminar juntos, con consensos, decidiendo juntos como ciudadanos para mejorar nuestro entorno, con un sentido más social y humanitario, con el incremento de la participación ciudadana que redistribuya el ejercicio del poder para profundizar la democracia, que nos aleje de ser sólo entes pasivos que reciben resultados políticos, sino que con autoconsciencia exijamos espacios de participación consultiva real en la toma de decisiones de las acciones de los gobernantes, con atención a las demandas sociales y que forje el país que queremos a través de un verdadero poder popular.

L.A. Luis Miguel Isidoro

jueves, 10 de diciembre de 2015

Recomposición de la Izquierda Mexicana y el Poder Popular


La Izquierda en México sufre una profunda crisis, sobre todo por los altos costos políticos que se han tenido ante la pérdida de identidad, ante la sumisión al ejecutivo y los poderes fácticos. Un amplio sector de la población no percibe a la izquierda como un referente de defensa de sus derechos, sino como un ejercicio político de indefinición.


Considero que se debe emprender la ruta de la construcción de una Plataforma de comprensión y de entendimiento político fuera de sectarismos y recriminaciones mutuas, para coadyuvar en la unificación de una Izquierda fuerte, de coincidencias, que sea capaz de recuperar esa confianza que ya no tiene el electorado, pues pareciera que la gente ya no percibe una izquierda partidaria.

Existe en nuestro país la pérdida de credibilidad de las instituciones, y eso, es lamentable, la gente se siente decepcionada de los partidos y de los gobernantes, y ya no ve alguna diferencia entre partidos, todos son iguales, se escucha en el clamor social.

Estamos a tiempo de iniciar el camino, de emprender el rumbo correcto hacia el 2016 como primer parada y hacia el 2018 como meta, de forma pacífica, para seguir dando la lucha hermenéutica  a través de los instrumentos políticos, desde la trinchera en la que estemos, con la firme convicción de que el cambio social debe iniciar desde la misma sociedad. Y es ahí donde tenemos muy claro que la Izquierda Mexicana aún seguirá fragmentada y compitiendo entre sí, sobre todo en las próximas elecciones a celebrarse en el 2016, pero con la esperanza de que se generarán los canales de consensos que nos lleve a la Unidad hacia el 2018. Sin embargo, por ahora veo propicio seguir en el esfuerzo de vincular a la gente a través de los Movimientos Sociales, pero también a través de un Movimiento que vaya más allá de los partidos políticos, que cohesione a la gente en causas comunes, sin que haya posiciones de exclusión, por el contrario, tender puentes, tejer redes de entendimiento, para lograr ese cambio tan anhelado que muchos quisiéramos para nuestro México.

Estoy convencido que se debe seguir el rumbo de un Movimiento de Unidad Popular, que esté al margen de los partidos, donde el elemento principal sea el ciudadano, con sus causas comunes, con el poder emanado del pueblo, con una organización enfocada en la transformación del entorno social, de cada región, de cada barrio, de cada pueblo, de cada colonia. Es cierto, que hoy en día, las redes sociales han fortalecido la difusión de información que nos reflejan un panorama de lo real, de lo verídico, de lo que realmente acontece, sin deformaciones ni manipulaciones mediáticas; sin embargo, se debe seguir impulsando la “conscientización social”, que permita el despertar social, con la confianza de caminar juntos, con consensos, decidiendo juntos como ciudadanos para mejorar nuestro entorno, con un sentido más social y humanitario, con el incremento de la participación ciudadana que redistribuya el ejercicio del poder para profundizar la democracia, que nos aleje de ser sólo entes pasivos que reciben resultados políticos, sino que con autoconsciencia exijamos espacios de participación consultiva real en la toma de decisiones de las acciones de los gobernantes, con atención a las demandas sociales y que forje el país que queremos a través de un verdadero poder popular.



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miércoles, 30 de julio de 2014

•••'PEMEXPROA- RESCAPEMEX' La nueva gran Privatización del Salinismo•••

Por: L.A. Luis Miguel Isidoro*

Y pensar que somos alrededor de 118 millones de mexicanos los que por años tendremos que pagar asumidamente la deuda pública como lo ha anunciado el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, algo así como un billón 153 mil millones de pesos el pasivo de PEMEX y el de CFE como 500 mil millones de pesos, por lo que cada mexicano pagaremos poco más de 11 mil pesos, de lo que se convertirá la deuda, y que representan 12 puntos del Producto Interno Bruto por 30 0 35 años, poquito tiempo de plazo, en la que pagaremos, pagarán nuestros nietos y bisnietos.

Un despojo legitimado entre Gobierno Federal y Congreso, prestos a aprobar dicha propuesta de convertir en deuda pública el inmenso pasivo laboral de PEMEX y CFE, como en aquellos años de 1994 y 1995 con el FOBAPROA, -una banca primero expropiada en 1982 por López Portillo y después reprivatizada en 1990 por Salinas de Gortari-, la dimensión de las cifras nos harán una vez más cargar con una mega crisis del Sistema Financiero Mexicano, que para que se nos olvidara rápido, se le cambió el nombre a IPAB como instrumento de deuda pública para que todos pagáramos los quebrantos de la Banca privatizada.

Pasivos convertidos en trueque ante los Sindicatos de PEMEX y CFE, pero principalmente como prebendas que durante muchos años el PRI ha otorgado al sindicato petrolero, todo ello según Videgaray como una “buena idea” para sanear PEMEX, lo cual no es otra cosa que hacer que las empresas transnacionales no carguen con el pasivo laboral.

Todo ello no queda solamente en el plano de la negociación política sino de una continuidad de la historia desde el salinato con el FOBAPROA, como cierre de acuerdos entre lo que resalta el nombre de Carlos Salinas de Gortari, Pedro Aspe, Guillermo Ortíz y el Grupo Atlacomulco, en la cual Zedillo Ponce de León fue el encargado de consolidar el atraco. Empresas al rescate como Grupo INFOMIN, SYNKRO, GMD, Grupo Salinas y Rocha, Banamex, Bancomer, Serfín, Bital, Banorte con préstamos quirografarios, en la que la recuperación se estimaba en 20 centavos de cada peso comprometido. En aquellos tiempos desaparecieron los subsidios populares, como el de la tortilla, en este acto desaparecerán los subsidios generalizados, disfrazados de apoyos focalizados bajo la facultad del ejecutivo. Estamos ante la nueva gran pivatización del Salinismo, ahora por Peña Nieto, un PEMEXPROA legitimado.

Le sonará posiblemente el nombre de Roberto Alcántara Rojas, socio mayoritario de Grupo PRISA o del Diario El País, un empresario que por años ha apoyado las campañas del PRI y que ahora vislumbrará nuevamente su recuperación económica. 

Los mexicanos hemos vivido varias privatizaciones de las paraestatales con el mismo cuento de siempre, modernidad, alejamiento del precipicio, competitividad y productividad, sin recibir beneficio alguno, habrá de recordarse la venta de Ferrocarriles, de Teléfonos de México, el Rescate Carretero, El Rescate Bancario, y ahora el Rescate de PEMEX y CFE; todos como reestructuración de este sistema neoliberal que tanto daño ha hecho al país, un modelo imperante para que los empresarios de este país sigan concentrando más del 60% de la riqueza nacional bajo una permanente pauperización de millones de mexicanos en la que persiste la retórica “privatización” como “justificación” de rescate y desmantelar el aparato productivo del Estado, donde aún se espera el cumplimiento a las promesas de buscar con ello atender en mayor medida, las demandas más urgentes de quienes menos tienen, subsanar las carencias y elevar los niveles de bienestar.

*Delegado Nacional por Morelos en PRD - Distrito Federal II

miércoles, 10 de julio de 2013

Elecciones indignas

Por: L.A. Luis Miguel Isidoro


Han pasado las elecciones llamadas “perversas” por los numerosos hechos violentos que se suscitaron y la acostumbrada práctica mercantilista para la obtención de votos en las elecciones de 931 presidentes municipales, 271 diputados locales de distrito y 171 legisladores locales de representación proporcional, en segundo término la gubernatura. Los distintos niveles de gobierno no han sido contundentes para condenar los hechos y garantizar, de forma inequívoca, la jornada electoral. Si la autoridad no transmite esta tranquilidad a la ciudadanía, el voto podrá verse impactado, inhibido y, por lo tanto, no cumplir con las aspiraciones democráticas de una elección, es notoria la baja participación en los comicios. Después de todo ese clima político donde unos se dicen ganadores y otros no vencidos, es en que el afamado Pacto por México tiene sus velitas prendidas para tratar con pinzas la aceptación de los resultados por parte de los Institutos Políticos. Al que menos conviene su ruptura es sin duda al ejecutivo federal, que tras haber transcurrido ya 7 meses de gobierno, no se han visto resultados fructíferos en algún tema. Aún no hay obra pública, la inflación sigue creciendo a tasas de 4.7 mientras vemos los precios de la canasta básica irse por las nubes, y sumado a ello una nula creación de empleos. Sin duda alguna, el gobierno de Peña Nieto le apuesta gran partida a la Reforma Energética con una disfrazada parcial privatización de PEMEX, mes con mes el aumento a combustibles busca elevar los costos de producción y con ello el costo de todos sus productos. A ello le sumaremos que a la par de esta reforma surgirá la iniciativa de otra más, la Reforma Fiscal, para levantar una enorme cortina de humo y hacer imparable la venta de la paraestatal, el ejecutivo promoverá el incremento a uno de los impuestos que más golpea la economía familiar, el IVA, el cual buscará fijarse generalizado, donde la apuesta es que pase del 16% al 23% para que en la negociación afirmen un dadivoso 19%. Así mismo la búsqueda de la eliminación a los subsidios energéticos como el de la Luz impactará de forma frontal la economía de las familias mexicanas. Sin embargo, una reforma también apremiante, pero la que menos le importa al ejecutivo -para afianzar su poder- es la Reforma de Estado, ahí radica el principal eje de conversión del país, pero sin duda alguna aún se vive en circunstancias de realismos de ciencia ficción sociológica por comunidades afectadas que no practican la conciencia social como reflexión para emitir su voto, sino envueltos en una cooptación necesaria para subsistir en las situaciones mundanas.

miércoles, 17 de abril de 2013

•••Certeza y Credibilidad Ciudadana•••


Por: L.A. Luis Miguel Isidoro

El uso de los recursos públicos debe ser el vehículo por el que el 'Estado' cumpla sus fines trazados en relación a sus ingresos, asegurando bienestar social y desarrollo económico, y no realizar actos de malversación política para concepción electoral. En ese sentido y ante los próximos comicios que se realizarán en 14 entidades del país debe vigilarse a conciencia ante las instancias correspondientes la operación de los programas de carácter público y poner mayor énfasis en el recién creado llamado “Cruzada Nacional contra el hambre”.

La clase política debería exhortar al Gobierno Federal a suspender en breve el programa social, a fin de garantizar certeza en los comicios electorales y librar especulaciones de su uso con fines electorales. No se puede esconder los niveles de pobreza que existen en el país y la urgencia de atender el tema de manera prioritaria, sin embargo, debe cuidarse que su aplicación se focalice a los lugares que realmente lo requieran y no coincidentemente en lugares donde habrá elecciones que es cierto que lo requiere, pero que podrían ubicarse en segunda o tercera etapa de aplicación. Los partidos de oposición “callan”, víctimas de su propia atadura orgánica, subyugados bajo un “Pacto por México”, semi-Institucional por carecer del respaldo de la amplia mayoría de sus bases, sin estabilidad en su conjunto, los 'Legisladores' pareciera que duermen bajo el eco de ese acuerdo.

Puede vislumbrarse un manejo perverso de los recursos como instrumento electoral para comprar votos a favor del partido en el poder, votos cooptados, aprovechándose del hambre en que se vive. En la época monárquica mexicana, después de los tratados de córdoba, se ofrecían dádivas al pueblo a cambio de someterse bajo el yugo del Imperio Mexicano y estar a su servicio, gobernado por Agustín de Iturbide primero y por Maximiliano de Habsburgo años después, hoy en día, la situación no ha cambiado, sólo se disfraza de programas de oportunidades económicas en un neoliberalismo imperialista.

Es necesario seguir motivando una transformación gradual de la conciencia ciudadana donde emerja una profunda transformación del Estado, excepcional de inicio, de carácter permanente en las futuras generaciones, una generación revolucionaria de ideas que comprenda que sus impuestos deben devolverse a través de beneficios directos meritorios de origen y no por servir al presidencialismo o al ente político.

En el país existe una realidad generacional aún cuando no se quiera afrontar, México se está saturando con una población longeva, mayor de 60 años, que no percibe ingreso alguno y apenas sobrevive en la pobreza, presa fácil de acciones electorales y víctima del abandono social. Es necesario avanzar en su atención mitigando la frívola desprotección en materia alimentaria, de seguridad social derivada de la desigualdad y la pobreza en que viven, sin empleo, sin pensión, sin asistencia social.

Es necesario actuar, revolucionando las ideas para promover el arribo de una sociedad con bases comunes de protección social, con oportunidades de empleo y condiciones de vida igualitarias, sin discriminación, donde el sistema democrático conlleve a la construcción de ciudadanía, libre, informada, con conciencia social que se refleje en el ingreso per cápita de cada ciudadano y en su diario vivir, con mejor calidad de vida, una sociedad feliz, donde exista una cultura social de verdadera democracia, libre y responsable.

Las pasadas elecciones presidenciales del 2012 fueron el reflejo de un tejido social descompuesto, víctima del sistema electoral rebasado, caduco, pero efectivo para el servicio del sistema, con baja credibilidad de libertad de votos responsables y conscientes. Caminamos hacia la próxima ruta electoral presidencial en el 2018, es notorio que se requiere una Reforma electoral profunda e igualitaria, sin maquillaje, las próximas elecciones de 14 Estados serán un ensayo que reflejará un avance o un retroceso democrático, no es válido seguir usando los recursos públicos con fines electorales para perpetuar una hegemonía partidaria, donde su fiscalización se use con medidas coercitivas, represivas y acallantes, México necesita levantarse de este modelo económico, y para ello se necesita seguir concientizando a su ciudadanía.